martes, 28 de octubre de 2014

Hernando de Soto: El capitalismo es el remedio contra el terrorismo


El remedio capitalista contra el terrorismo

Como lo demuestra el caso de Sendero Luminoso, hay que promover reformas que integren a los pobres a la economía de libre mercado

Autor de imagen Edel Rodriguez


Autor:    Hernando De Soto*

A medida que Estados Unidos entra en una nueva etapa de la guerra contra el terrorismo, se perderá su mejor oportunidad para derrotar al Estado Islámico y a otros grupos radicales en Medio Oriente si no emplea un arma crucial pero poco utilizada: una agenda enérgica de fortalecimiento económico. En este momento, solo escuchamos hablar de ataques aéreos y maniobras militares, lo que es previsible cuando se enfrenta a matones empeñados en producir el caos y la destrucción.

Sin embargo, si el objetivo no es solamente degradar lo que el presidente Barack Obama llamó acertadamente “la red de la muerte” del Estado Islámico, sino hacer que sea imposible que los líderes radicales recluten a terroristas en primer lugar, Occidente debe aprender una lección sencilla: la esperanza económica es la única forma de ganar la batalla por los grupos que abastecen a las organizaciones terroristas.

Hace una generación, buena parte de América Latina era presa de los disturbios. Para 1990, la organización terrorista marxista-leninista Sendero Luminoso había tomado el control de la mayor parte de mi país, Perú, en donde serví como el principal asesor para el presidente. La opinión de moda en ese entonces sostenía que quienes se rebelaban eran los esclavos asalariados pobres o subempleados de América Latina, que el capitalismo no podía funcionar fuera de Occidente y que las culturas latinas no comprendían a cabalidad la economía de mercado.

La opinión generalizada estaba equivocada. Las reformas en Perú otorgaron a emprendedores y agricultores indígenas el control de sus activos además de un nuevo marco legal más accesible para dirigir empresas, realizar contratos y obtener crédito, lo cual impulsó un alza sin precedentes en los estándares de vida.

Entre 1980 y 1993, Perú obtuvo la única victoria contra un movimiento terrorista desde la caída del comunismo sin la intervención de fuerzas armadas extranjeras o un significativo apoyo financiero externo para sus fuerzas armadas. Durante las dos décadas siguientes, el Producto Nacional Bruto per cápita creció el doble de rápido que el promedio del resto de América Latina y su clase media lo hizo cuatro veces más rápido.

Hoy, escuchamos el mismo pesimismo económico y cultural sobre el mundo árabe que predominaba sobre Perú en los años 80. Pero sabemos que no es cierto. Tal como ocurrido con Sendero Luminoso, los terroristas pueden ser derrotados por reformas que creen un electorado a favor de estándares de vida más altos en Medio Oriente y el Norte de África.

Para hacer realidad esta agenda, los únicos requisitos son un poco de imaginación, una dosis sustancial de capital (inyectada desde abajo) y líderes de gobierno capaces de desarrollar, agilizar y fortalecer las leyes y estructuras que permiten que el capitalismo prospere. Como cualquier persona que ha caminado por las calles de Lima, Túnez y El Cairo sabe, el capital no es el problema, sino la solución.

Esta es la historia de Perú en breve: Sendero Luminoso, dirigido por un ex profesor llamado Abimael Guzmán, intentó derrocar al gobierno en los 80. El grupo inicialmente atrajo a algunos agricultores desesperadamente pobres en las zonas rurales, que compartían con ellos una profunda desconfianza en la élite. Guzmán se presentó como el salvador de los proletarios que habían languidecido durante demasiado tiempo bajo los abusivos capitalistas de Perú.

Lo que cambió el debate y, en última instancia, la respuesta del gobierno, fueron las pruebas de que los pobres en Perú no eran trabajadores o agricultores desempleados o subempleados, como mantenía la opinión generalizada. La mayoría eran pequeños emprendedores que operaban en la economía “informal”, es decir no estaban inscritos ni pagaban impuestos. Representaban 62% de la población peruana, generaban 34% del Producto Interno Bruto y habían acumulado unos US$70.000 millones en inmuebles.

Esta nueva manera de ver la realidad económica condujo a grandes reformas constitucionales y legales. Perú redujo en 75% los trámites burocráticos que bloqueaban el acceso a la actividad económica, proporcionó defensores y mecanismos para presentar quejas contra los organismos públicos y reconoció los derechos de propiedad para la mayoría. Un solo paquete legislativo otorgó reconocimiento oficial a 380.000 empresas informales, sacando de las sombras entre 1990 y 1994, unos 500.000 empleos y generando unos US$8.000 millones en ingresos tributarios.

Tales medidas dejaron a los terroristas sin un sólido grupo de apoyo en las ciudades. En las zonas rurales, sin embargo, eran implacables. Para 1990 habían asesinado a 30.000 agricultores que se resistieron a ser llevados a comunas masivas. Según un estudio de Rand Corp., Sendero Luminoso controlaba 60% del territorio y se disponía a apoderarse del país dentro de dos años.

El ejército peruano sabía que los agricultores podían ayudar a identificar y vencer al enemigo. Pero el gobierno se resistía a entablar una alianza con las organizaciones informales de defensa que los agricultores habían establecido para protegerse. La suerte nos ayudó en 1991 cuando el entonces vicepresidente estadounidense, Dan Quayle, que había estado siguiendo nuestros esfuerzos, gestionó una reunión con el presidente George H. W. Bush en la Casa Blanca. “Lo que me están diciendo”, apuntó el mandatario, “es que esta gente común y corriente realmente están de nuestro lado”. Lo entendió.

Esto llevó a un tratado con EE.UU. que alentaba a Perú a formar una fuerza armada popular de defensa contra Sendero Luminoso y, al mismo tiempo, comprometía a EE.UU. a apoyar las reformas económicas como una alternativa a la agenda del grupo terrorista. Perú rápidamente desplegó un ejército voluntario de clase cuatro veces más grande que la fuerza anterior y ganó la guerra en poco tiempo.

Lo crucial para este esfuerzo fue nuestro éxito en persuadir a los líderes y políticos estadounidenses, al igual que figuras clave en la Organización de las Naciones Unidas, a ver la zona rural de Perú de manera distinta: como un caldo de cultivo no para la revolución marxista, sino para una nueva economía capitalista moderna. Estos nuevos hábitos mentales nos ayudaron a vencer el terror en Perú y pueden hacer lo mismo en Medio Oriente y el norte de África.

Se sabe ampliamente que la Primavera Árabe fue desatada por la autoinmolación en 2011 de Mohamed Bouazizi, un vendedor ambulante tunecino de 26 años. Pero pocos se han preguntado por qué Bouazizi sintió el impulso de suicidarse, o porqué, dentro de 60 días, al menos 63 otros hombres y mujeres en Túnez, Argelia, Marruecos, Yemén, Arabia Saudita y Egipto se inmolaron, enviando a millones a las calles, derrocando a cuatro gobiernos y conduciéndonos a la agitación que impera hoy en el mundo árabe.

Para comprender los motivos, mi instituto se unió a Utica, la mayor organización empresarial de Túnez, para ensamblar un equipo de investigación compuesto por unos 30 árabes y peruanos, que se dispersaron por la región. Durante dos años, entrevistamos a las familias y asociados de las víctimas, al igual que a otra docena de personas que sobrevivieron la autoinmolación.

Descubrimos que estos suicidios no eran súplicas de derechos políticos o religiosos o mayores subsidios salariales, como algunos han argumentado. Bouazizi y los otros que se quemaron eran emprendedores extralegales: constructores, contratistas, banqueteros, pequeños vendedores, etc. En sus declaraciones de muerte, ninguno mencionó la religión o la política. La mayoría de quienes sobrevivieron a sus quemaduras y aceptaron ser entrevistados nos hablaron de “exclusión económica”. Su mayor objetivo era “ras el mel” (el término árabe de “capital”), y su desesperación e indignación surgía de la expropiación arbitraria del escaso capital que tenían.

Los aprietos de Bouazizi como pequeño emprendedor pueden representar la frustración que millones de árabes siguen experimentando. El tunecino no era un simple trabajador. Era comerciante desde los 12 años. Cuando cumplió 19 manejaba los libros contables en el mercado local. A los 26, vendía frutas y verduras de diferentes puestos y sitios.

Su madre nos contó que estaba en camino a formar su empresa y soñaba con comprar una camioneta para trasladar sus productos agrícolas a otras tiendas minoristas y expandir su negocio. Pero para obtener un préstamo y comprar la camioneta necesitaba un aval, y no reunía los requisitos.

Los inspectores del gobierno le hicieron la vida imposible, tratando de conseguir sobornos cuando no mostraba permisos que eran (a propósito) virtualmente imposibles de obtener. Se hartó del abuso. El día que se suicidó, los inspectores habían incautado su mercancía y su báscula electrónica. Hubo un forcejeo. Una inspectora municipal le dio una bofetada. Se dice que esa humillación, junto con la confiscación de sus posesiones de un valor de apenas US$225, llevaron al joven a quitarse la vida.

Le pregunté al hermano de Bouazizi, Salem, si creía que su difunto hermano había dejado un legado. “Por supuesto”, respondió. “Creía que los pobres tenían el derecho de comprar y vender”.

Los árabes comunes y corrientes quieren encontrar un lugar en la economía capitalista moderna. Pero cientos de millones de ellos han sido incapaces de hacerlo debido a restricciones legales frente a las cuales los líderes locales y las élites de Occidente a menudo son ciegas.

Para sobrevivir, han improvisado cientos de arreglos discretos y anárquicos, a menudo llamados la “economía informal”. Por desgracia, ese sector es percibido con desprecio por muchos árabes y expertos occidentales de desarrollo, que prefieren los proyectos de caridad bien intencionados como proporcionar redes antimosquitos y suplementos nutricionales.

Pero las autoridades se están perdiendo de vista lo que está realmente de por medio: si la gente común en Medio Oriente y el norte de África no puede actuar dentro de la legalidad —a pesar de sus sacrificios heroicos— serán mucho menos capaces de resistir una ofensiva terrorista, y los más desesperados podrían ser reclutados a la causa del yihad.

En conferencias en toda la región en el último año, he presentado nuestros hallazgos a líderes empresariales, autoridades públicas y la prensa, mostrando cómo millones de pequeños emprendedores extralegales como Bouazizi pueden cambiar economías nacionales.

Claro, los estados árabes tienen leyes que permiten que los activos se apalanquen o se conviertan en capital que pueda ser invertido y ahorrado. Pero los procedimientos para hacer esto son impenetrablemente engorrosos, especialmente para quienes carecen de educación y contactos.

En una conferencia reciente en Túnez, le dije a un grupo de líderes: “No tienen la infraestructura legal para que la gente pobre entre al sistema”.

“No necesitas decirnos esto”, afirmó un empresario. “Siempre hemos estado a favor de los emprendedores. Su profeta expulsó a los comerciantes del templo. ¡Nuestro profeta era un comerciante!”.

EE.UU. debería apoyar a los líderes árabes que no solo resisten el extremismo de los yihadistas, sino también obedecen al llamado de Bouazizi y los demás que dieron su vida para protestar contra el robo de su capital. Bouazizi y los que son como él no son seres marginales en el relato de la región. Son sus protagonistas.

*De Soto es el fundador del Instituto Libertad y Democracia en Lima, el autor de “El Misterio del Capital” y el presentador del documental “Unlikely Heroes of the Arab Spring”.

La subversión jurídica



Autor:    Dr. Sergio Tapia T. 

La ideología marxista es un modo de pensar y de actuar que produce trastrocamientos en todas las realidades en las que se aplica. Esta perturbación del orden, también se denomina subversión.

Es por ello que, es usual, referirse a los que se alzan en armas y producen atentados terroristas, como los “subversivos”. Es decir, se les señala que son alteradores del orden en el que toda la persona que vive en sociedad –con los demás– debe de respetar. De otro lado, debe tenerse presente que, el terrorista, es un delincuente ideológicamente motivado. El marxismo lo hace delincuente.

Pero, no sólo el marxista que toma las armas, es alterador del orden. Todos los marxistas son subversivos, cualquiera que sea el oficio que desempeñen: profesor de colegio, catedrático universitario, fiscal o juez, miembro de la CIDH o juez de la Corte Interamericana.

Tras la ola de violencia armada que los grupos marxistas desarrollaron en cada uno de los países de América, desde los años cincuenta hasta nuestros días. Desde hace ya unos 20 años los marxistas vienen ensayando novedosas iniciativas, una de ellas ha sido usar el sistema democrático para “conquistar” el poder y no soltarlo después (Chávez-Maduro en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, el PST en Brasil). Porque la octogenaria pareja fraterna de Fidel y Raúl Castro en Cuba, no son de origen democrático sino de guerra civil. Siendo la Unidad Popular de Salvador Allende la primera experiencia socialista-marxista de acceso al poder por la vía electoral, con la frustrada intención de permanecer en el poder mediante un proyectado auto-golpe de Estado.

Hoy el marxismo ha descubierto que el Poder Judicial es un “poder”, y lo han asaltado, usurpando algunas de sus funciones, como la de juzgar a sus propios camaradas de ideología (los terroristas) y a sus enemigos frontales (los militares).

La reciente sentencia penal de condena en el caso “Pucará” contra la que ya se interpuso el recurso de nulidad, y la muy publicitada a inicios de la presente semana de una pasada resolución incidental de primera instancia en el caso “Frontón III” declarando infundada la prescripción de la acción penal. Son un par de “botones” de muestra del grave perjuicio que se está produciendo para el resto de los peruanos, en el cuerpo de los militares que combatieron hace 20 a 30 años la subversión terrorista de los marxistas.

Porque trastocar los límites que la República ha puesto a los gobernantes de turno para que respeten las garantías en la punición de los delitos, no sólo perjudica a los militares, ponen en riesgo a todos los ciudadanos del país, en un futuro cercano.

Hay que leer los modelos de sentencias contra los militares, y constataremos que la no observancia de la tipificación penal mediante ley previa y expresa, el debido proceso, el derecho del Congreso a otorgar amnistías, la indefensión de los verdaderos interesados en los procesos conducidos por la Corte Interamericana, así como el ejercicio de funciones penales de las que ella carece. Ponen en peligro a todos los ciudadanos.

Esto es la subversión jurídica.


Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 24 de octubre de 2014, pág. 6

domingo, 26 de octubre de 2014

Francisco, ¿El Papa tercermundista o el Papa estratega?


Por  Agustina McWhite *

Cuando el Cardenal Jorge Bergoglio fue elegido Sumo pontífice de la Iglesia Católica, muchos argentinos se alegraron, festejaron y otros más sensibles lloramos. Unos veníamos siguiendo el proceso de elección más de cerca y tuvimos una corazonada de que el Papa sería el argentino Bergoglio.
La idea general fue que “nos ayudaría” a librarnos de las injusticias que se cometen en el país, no es necesario nombrar cuáles son. Estábamos desesperados para que hiciera alusión a los gobiernos déspotas como los de Argentina y Venezuela, pero sobre todo de Argentina porque Bergoglio es uno más, “es nuestro”. ¿Quién mejor que un compatriota para identificar los problemas y hacer alusión al respecto desde la Cabeza de una Institución con más de 2 mil años?
Los meses fueron pasando y los ánimos comenzaron a caldearse. Sobre todo cuando recibió por tercera vez a la Presidente Cristina Fernández de Kirchner: “Una vez es protocolar; dos veces es alarmante; tres es complicidad”, sintieron y pensaron algunos indignados.
Aquellos sentimientos de amor y de esperanza comenzaron a extinguirse de las mentes y del Alma de los argentinos. Comenzó a reinar en ellos una sensación de desamparo, de injusticia y empezaron a catalogarlo como “cura tercermundista; marxista, afines del gobierno”, todas cualidades en contraste con San Juan Pablo II. Sin recordar que Bergoglio, en su tiempo cuando era Arzobispo de Buenos Aires, declaró ante el Tribunal de la Diócesis de Roma al inicio del proceso de Beatificación y Canonización del Papa polaco, que él fue “testigo ocular de  su Santidad“.  Sin embargo, exhortar que Francisco y S. Juan Pablo II, sean iguales y tomen las mismas medidas papales, sería un deseo descomunal, pues Francisco, -y esto hay que tenerlo muy en claro-, es Jesuita.
No podría negar que cuando me enteré de la tercera visita de Fernández de Kirchner a Ciudad Vaticano, me alertó. Mentiría si dijera que me pareció “normal” o que, eventualmente, era lo que “esperaba”. Todo lo contrario. Pero mi intelecto, en ese momento espantado y sorprendido, se sosegó al recordar que cuando menos lo esperaba, Francisco, se atrevió a hacer diversas declaraciones respecto de temas coyunturales que yo esperaba fervientemente y que, cuando había comenzado a desilusionarme, de repente, sin recato ni disimulo, hizo.
Vatican Pope
Había aludido sobre la “Violencia política de los setenta”: “Nosotros en América Latina hemos tenido experiencia de un manejo no del todo equilibrado de la utopía, y en algún lugar, en algunos lugares, no en todos, en algún momento nos desbordó, y al menos en el caso de la Argentina podemos decir ¡cuántos muchachos de la Acción, por una mala educación de la utopía, terminaron en la guerrilla de los años ’70!”.
El párrafo que acabo de citar, a mí no me quita la esperanza y me deja dormir tranquila por la noche. En mis fueros íntimos, pienso: “se animó y lo dijo. Hizo alusión cuando pensé que no haría ninguna o que se tomaría más tiempo para hacerlo”.
El tiempo, ese juez insobornable que da y quita razón, es una de las claves para entender el pontificado de Francisco. Tener paciencia es el segundo elemento que necesitamos y no desanimarnos, es por necesidad, una obligación. Muy útil sería recordar que sólo lleva un año de gobierno religioso, no podríamos pretender o exigir, o en dicho caso, sería demasiado pretencioso de nuestra parte, que en un año pueda solucionar lo que la Iglesia o Argentina no ha solucionado en décadas. Asimismo, sería una utopía colosal conminar que “desde Ciudad Vaticano se dirija o gobierne Argentina”.
El hecho de que nosotros, como ciudadanos comunes y corrientes nos impregnemos y nos desbordemos de pasión –que las pasiones son buenas mientras se cuide el exceso-, nos alteremos y queramos que las cosas sucedan de un día para el otro; que una foto pueda sacar lo peor del ser humano; que un recibimiento, o dos, o tres, puedan convertirnos casi en compinches del Diablo, no significa que debamos suponer, o peor aún, exigir que el Papa se contagie de nuestra euforia del Animal Político que todos llevamos dentro.
Cuando resultó elegido Papa, para sorpresa de muchos y desencanto de otros, él sabía en lo que se estaba metiendo. El primer Papa Latinoamericano. ¡Vaya misión! Sabiendo de los distintos tipos de barbarie que azotan al Continente del Sur. Sería todo un desafío poder ayudar a ese respecto. Y así como sabía de las problemáticas de América Latina, también sabía de quiénes las producían: nombre y apellido de cada uno de los Presidentes y las decisiones políticas y económicas de estos.
6a00e551f501008833017d41dccbdd970c
Si te vi, no me acuerdo.
¿Se imaginan a la Cabeza de la Iglesia eligiendo con quién tomarse fotos y con quién no? ¿Negándoles un acercamiento o un regalo a quien fuere? Aunque si bien pueda imaginarlo, mi raciocinio me lo niega. "¡Las puertas de Ciudad Vaticano no están abiertas para vos!”, sería otra canallada imaginativa.  Entonces, si sabemos que sólo son deseos y pasiones de un Animal Político; simpleza o grandeza de todo aquello que pudiera provenir del acto de imaginar, y de todo cuanto la “Libertad” que tenemos como ciudadanos nos permite (no usar remera de “La Cámpora, elegir si comprar o no el informe “Nunca Más”, quemarlo o desencuadernarlo, enaltecer las investigaciones de Jorge Lanata o criticar su pasado, etc)  ¿por qué establecemos, casi por Convención Social, que así debe ser? ¿Por qué exigimos de la misma manera de quienes protestamos por sus actos de autoritarismo? Autoritarismo, que, como amantes de la Libertad repudiamos.
No se trata de hacer “propaganda a los corruptos” o insinuar que expreso lo que expreso porque mi “calidad de católica” no me “autoriza” a ver más allá de lo que esta proporciona. Pues, si bien mi religión es la misma que profesa Francisco, yo tengo mis discrepancias personales en muchos aspectos, y son esas discrepancias las que me diferencian de los empedernidos fanáticos; son esas divergencias las cuales me permiten que la religión, -cualquiera sea-, no me absorba y así identificar diversas situaciones y elaborar un pensamiento crítico.
oveja
¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se ha descarriado, ¿no deja las noventa y nueve en los montes, y va en busca de la descarriada? Y si sucede que la halla, en verdad les digo que se regocija más por ésta que por las noventa y nueve que no se han descarriado. Así, no es la voluntad del Padre que está en los cielos que se pierda uno de estos pequeñitos. Mt. 18:12- 14

Francisco puede y debe recibir a todos
. No se puede negar a nadie, su cualidad de Universal lo amerita y es una exigencia. Las puertas de Ciudad Vaticano deberán, con o sin defecto, estar abiertas a cuantas personas de diferentes banderas políticas sean.  Todos ellos libres de llevar el regalo que quieran y crean conveniente. Cada político argentino sabrá si está o no haciendo campaña utilizando al Sumo pontífice y eso recaerá en sus conciencias –si es que las tienen- Sólo Francisco sabe qué hará con dichos presentes, eso nosotros no lo podremos conocer nunca, como así tampoco sabremos de qué hablaron con Cristina Fernández en sus almuerzos privados: quedará a merced en la mesa donde almorzaron. Sólo ellos y Dios sabrán lo que pretende el uno del otro.

*  Agustina McWhite es Periodista Profesional recibida en C.U.P

sábado, 25 de octubre de 2014

El milagro boliviano


Fuente: semana.com

Evo Morales es percibido solo como un apéndice del populismo autocrático chavista. Sin embargo, gracias a su equipo económico lo que ha logrado en su país es prácticamente un milagro.

Como dirían en el fútbol, Evo Morales tiene aire en la camiseta. En medio de juegos pirotécnicos y del alboroto popular, el presidente boliviano proclamó su triunfo en La Paz la noche del domingo 12 de octubre, mientras sonreía y levantaba los brazos. Sin duda fue una victoria con altura, por goleada, gracias al 60 por ciento de los votos. Evo maneja la cancha con confianza, y a pesar de las críticas de una oposición más bien dividida, el mandatario pasa por su mejor momento, lo cual se debe al boom económico que vive Bolivia en la actualidad. ¿Qué explica que un presidente sin mucha preparación académica, cuyo principal atractivo es pertenecer a la etnia mayoritaria, esté protagonizando un milagro económico?

Según dijo a SEMANA Raúl Peñaranda, periodista y analista político boliviano, “la economía está en uno de los mejores momentos de la historia debido sobre todo a que el fisco tiene mucha liquidez gracias a la venta de gas a Brasil y Argentina, que ha utilizado en amplios planes de construcción de obras públicas y en distribución de bonos a sectores empobrecidos”?. El mérito, cuenta Peñaranda, tiene que ver con que Evo ha sabido rodearse bien, y tiene en sus filas al ministro de Economía Luis Alberto Arce, que se mantiene en el cargo desde 2006. Con su dirección, el gobierno ha consolidado un sistema que poco se ha endeudado y que ha crecido en los últimos años. Tan sonado es su desempeño, que el diario The Wall Street Journal le dedicó hace poco un elogioso artículo. 

El último boletín del Fondo Monetario Internacional anunció que el PIB de Bolivia crecerá el 5,2 por ciento a final de año, muy por encima del crecimiento de América Latina, cuyo promedio se estima en 1,3 por ciento, una de las cifras más bajas de los últimos años. Bolivia, considerado como uno de los países más pobres de la región, tendrá ahora la cifra más alta de crecimiento económico en Sudamérica y la segunda en América Latina después de Panamá. 

Esto se debe a las políticas de Morales. Según dijo a esta revista Jeffery Webber, especialista en temas de América Latina del Queen Mary University of London, “el crecimiento económico boliviano se debe al alto precio internacional de las materias primas que exporta el país, especialmente el gas natural. Entre 2006 y 2009 el gobierno aumentó impuestos a las multinacionales en el sector del gas lo cual generó grandes ingresos al estado”. 

Además, el analista y politólogo boliviano Lizandro Coca Olmos explicó que “Morales ha evolucionado su estilo de gobierno, desde una posición tremendamente radical en lo indigenista, antiimperialista, anticapitalista y antineoliberal, hasta una política en que todo eso se mantiene en el discurso, pero que en los hechos concretos se ha transformado en pragmatismo absoluto, planteando propuestas modernizadoras en el campo de la industrialización, la tecnología, la ciencia, la productividad, la innovación y la educación y dejando de lado el libreto del socialismo del siglo XXI”. 

En efecto, el gobierno boliviano maneja un discurso de intervencionismo estatal, y el ministro Arce defiende la redistribución de las riquezas. Pero al mismo tiempo que sus leyes consolidan el papel del Estado, ofrecen incentivos a las empresas extranjeras con seguridad judicial y normas tributarias favorables. Todo ello no solo ha promovido la llegada de empresas como Petrobras, Repsol, British Gas, Canadian Energy, Starbuck´s, Hard Rock Café, KFC y TGI Friday´s, sino que le han permitido reconciliarse con el empresariado de Santa Cruz de La Sierra, el bastión opositor, donde por primera vez ganó en las elecciones. Según escribió en el diario El País Miguel Ángel Bastenier, “la Bolivia de Morales ha conocido en la última década la racha de mayor expansión capitalista de su historia”. Pero no puede descuidarse ante los imprevistos. 

El principal riesgo para Bolivia, según varios expertos, es su dependencia de la exportación de materias primas, como el gas natural y el estaño, lo cual siempre implica una moneda al aire. Un eventual estancamiento económico de China, Argentina o Brasil podría perjudicar las exportaciones bolivianas. Coca dijo además a esta revista que “con las demandas de gastos crecientes y los ingresos estancados, Evo Morales podría tener dificultades económicas para su tercer mandato”. 

Por su parte Marcelo Arequipa, doctor en Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Madrid , contó a SEMANA que “el panorama en términos económicos al parecer sigue siendo alentador en Bolivia, más aún cuando la propuesta del candidato Morales es, en sus palabras, dejar de sembrar cemento (o sea de construir infraestructura) para pasar en los siguientes años a sembrar producción” Y mientras las vibras políticas no son las mejores y varios analistas temen que Evo manipule la Constitución para perpetuarse en el poder, por lo pronto la bonanza económica pone los argumentos en su contra en un segundo plano y le da más fuerza que nunca.

Compártelo