miércoles, 17 de septiembre de 2014

LAS TRES CARAS DEL SOCIAL-COMUNISMO


Por Alberto Mansueti
Fuente: El Día

Si Ud. es de los que creen que los gobiernos socialistas “se equivocan porque no saben de economía”, entonces disculpe, pero el que se equivoca es Ud. porque no sabe de socialismo. ¿Ud. también cree que “el socialismo va a caer solo, víctima de sus propios errores”? Es que ve en el socialismo lo que los socialistas dicen que es: un “modo de producción” y una “teoría económica”. Y por eso Ud. piensa que el modo de producción fracasa, porque la teoría no sirve.
 
Le comento que con ese misma creencia en América latina hay unos 200 “tanques de pensamiento” liberales y libertarios; y de ellos, más de 70 con recursos y presupuestos considerables. Todos con esa misma ilusión de que “el socialismo es un error” y que “los socialistas deben aprender economía”.
 
Por tanto lo que hacen los “tanques” es: (1) repetir la demostración de los "errores" del socialismo, refutaciones a las teorías económicas marxistas, publicadas por buenos economistas desde el s. XIX; (2) mostrar con cifras, tablas y cuadros estadísticos, que con el socialismo la economía declina y la gente se empobrece, lo cual, sin muchas disquisiciones teóricas ni tantas gráficas, es más que obvio para quien vive (o sobrevive) en los países dominados por la izquierda, que ahora son casi todos en nuestra América latina. Y (3) enseñar “economía de mercado”, con reuniones en costosos hoteles y resorts, a las cuales van siempre los mismos: los ya convencidos; y gente nueva, pero que enseguida se frustra, porque no encuentra un partido político con ideas claras y eficaces para ganar las elecciones a las izquierdas, desalojarlas del poder, “desfacer los entuertos”, y luego mantener a los socialistas en la oposición.
 
En eso llevan varias décadas; pero el socialismo está cada vez más altivo y dominante, y adopta nuevas y más terribles formas. Muchos “tanques” y ningún partido. Como en el poema de los “¡70 balcones y ninguna flor!” Muchos tanques y poco pensamiento.
 
Las izquierdas ejercen una brutal hegemonía en todos los ámbitos: política, medios de prensa, educación en todos sus niveles, e iglesias en todas sus denominaciones. El grueso de la población ya ha asimilado esa mentalidad socialista, o la está asimilando. Ya en este siglo XXI nos metieron en la fase del comunismo, o sea el socialismo “avanzado”. Y unos pocos Presidentes apenas un poco menos socialistas, como Uribe en Colombia o Piñera en Chile, tampoco han tenido apoyo suficiente de un partido liberal en serio, a fin de impulsar y sostener las reformas pendientes; por eso no las han hecho, o solo una milimétrica parte, y por eso vienen las recaídas en la izquierda más dura.
 
Pero si el socialismo no es un error, ¿qué es? Es un proyecto político: apoderarse no solo del Gobierno sino de todas las instituciones políticas: el Parlamento y los partidos; y de las instituciones sociales: educación y medios de prensa en especial. Este proyecto implica: (1) a largo plazo, una maldad; (2) a corto y mediano plazo, un robo; (3) y en todo tiempo y lugar una mentira, mejor dicho: una amplia y variada colección de mentiras, usadas como un kit de herramientas según la ocasión, para justificar y en parte disimular la maldad y el robo. Son las tres caras.
 
Todo eso que hablan ellos de la economía, es una de las mentiras. Y créame: este proyecto no es un fracaso. El declive de la economía, que ellos quieren disfrazar con propaganda masiva muy intensa, no es “un fracaso”: es parte del plan para hacernos a todos pobres, dependientes de los “planes sociales”, y de tal manera dominarnos por completo. Vea cómo los socialistas tienen el control de las instituciones, y así siempre ganan las elecciones: todos los candidatos y los partidos son socialistas, y se pasan el poder de unos a otros; y así mandan, en todas partes, bajo la dirección continental del Foro de Sao Paulo. En Europa y EEUU las izquierdas tienen socialismo en versiones “First World”, pero socialismo al fin.
 
Para concluir, vea Ud. de cerca esas “tres caras”. (1) La maldad es la meta de “rediseñar” y “rehacer” a su antojo todas las instituciones, económicas y no económicas, incluso el matrimonio y la familia, y la ética y la educación, destruyendo la “familia burguesa” y la “moral burguesa”; y para eso “reeducar” a la gente, moldeando su cerebro desde la niñez. Es el marxismo cultural de Gramsci y la Escuela de Frankfurt, pero ya propuesto por Engels en “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado” de 1884. Y ahora impulsan la Agenda antifamilia porque las medidas antieconomía del Manifiesto Comunista de 1848 ya están todas en vigencia, desde hace años decretadas, en todo el mundo.
 
(2) El robo es el enriquecimiento descarado de los socialistas en el poder, que resultan todos hipermillonarios. ¿Para qué van a “aprender economía”? Es la redistribución de la riqueza, de nuestros bolsillos a los de ellos, por el camino del “gasto público”. Y en su mayor parte es legal y conforme a las leyes malas; no se engañe: la “corrupción” es solo la parte ilegal del robo. Y sirve a la competencia política entre ellos; vea: socialistas “corruptos” hay de dos clases: los torpes, que se dejan sorprender, y los hábiles, que no dejan rastro; y los segundos son los predadores, que “cazan” a los primeros, que son sus presas, y así les quitan del juego. De este modo, los más habilidosos y entrenados en el arte de borrar huellas hacen sus carreras políticas a la cúspide, como campeones de la “lucha anticorrupción” (otra de sus mentiras), en desmedro de los menos hábiles.
 

lunes, 15 de septiembre de 2014

Gonzalo Portocarrero, defensor de la "vocación social"


Gonzalo Portocarrero escribió hace unos días para El Comercio un artículo sobre el significado y uso de la palabra “caviar”, además de la “estigmatización” que acarrea ese tipo de calificativos. Voy a citar algunas palabras de su artículo y voy a responder consecuentemente.

Para empezar, dice que el uso de esta palabra “revela un tono autoritario que pretende silenciar toda oposición al conservadurismo neoliberal”. Puede ser que la palabra sea una forma de tribalismo encubierto (“Uds. Caviares vs políticamente incorrectos”), pero “autoritario” revela una especie de superioridad moral frente a ellos, algo que es totalmente al revés: el caviar se destaca por atacar todo lo que disienta de sus ideas y las medidas que toman para las causas que defienden, como los DDHH (que casualmente siempre defienden a terroristas en vez de a víctimas de ellos), los derechos LGBT, el feminismo, el racismo, la preservación del medio ambiente, entre otras. Este escritor no se opone a que los gays y transexuales sean respetados, que las mujeres puedan defenderse ante el abuso de lo que es suyo o que se preserve el medio ambiente, pero siempre terminan abogando por la principal (pero no única) causa de esas problemáticas: el Estado. Sin contar el gravísimo error que comete al asociar al conservadurismo con el “neoliberalismo

Aquí Portocarrero hace una brillante definición de un caviar y su hipocresía: “Las luchas por preservar el medio ambiente, por los derechos de los inmigrantes, de las mujeres o de los trabajadores, son entonces percibidas como demandas infladas por “caviares”, gente que se cubre de una elegancia chic, que se disfraza de avanzada y humanista, cuando, en realidad, es beneficiaria del sistema al que neciamente critica”. Critican a los empresarios y la forma en que viven, pero muchas veces ellos mismos son sus vecinos. El uso de la palabra caviar es más una arenga contra la doble moral y el cinismo de denominarse implícitamente “la reserva moral de la sociedad”.

En nuestro país, el término adquiere fortuna a fines del gobierno de Alberto Fujimori. Es una manera fácil de descalificar a la gente que lucha por la vigencia de la democracia y de los derechos humanos. Al llamarlos ‘caviar’ se está remarcando que no son realmente peruanos. O que traicionan al Perú. En todo caso que son exquisitos y tontos cuando no sinvergüenzas y oportunistas. La idea es que todo vale en el Perú con tal de aumentar el crecimiento económico. La violación de los derechos humanos y la destrucción de la naturaleza están autorizadas por la necesidad impostergable de salir de la pobreza”. Nadie dijo que los caviares no son peruanos o que traicionan al Perú. Pero quejarse de la pobreza y ponerle obstáculos a medidas que la reduzcan es simplemente doble discurso. Algo muy típico de la gente de tendencia política estatista o de “izquierda”: dicen eliminar la pobreza porque quieren justicia social, pero al final de sus mandatos o la mantienen o la aumentan. Los DDHH y la destrucción de la naturaleza son problemas importantísimos y fundamentales. Pero, ¿quién más que los que abogan por un aumento en la fiscalización y burocracia en los ministerios han hecho que la minería ilegal aumentara exponencialmente? ¿Quién más que los que se opusieron al proyecto minero Conga hicieron que aumente el desempleo en Cajamarca, una de las zonas más pobres pero con un potencial enorme de desarrollo en el país?

Para rematar su ignorancia política (no conozco otra forma de denominar a este tipo de expresiones) concluye “No creo que el liberalismo progresista tenga un monopolio de la moralidad, o de las buenas intenciones, en el país. Seguro de que en sus filas hay mucho de oportunismo. No obstante, solo desde un conservadurismo sin ilustración, y quizá cínico, se puede concebir que la lucha por la verdad, la honradez y la justicia sea extemporánea e inoportuna en el país”. Creer que existe un “liberalismo progresista” y un “conservadurismo neoliberal” es casi tan cómico como escribir del marxismo de derecha o un chavismo republicano. Cuando en todo su artículo ha dejado en claro que la “izquierda” es el símbolo de la “vocación social” y de la demanda popular por justicia social y la “derecha” es sinónimo de capitalismo neoliberal salvaje, explotador y machista no podemos pensar otra cosa que para él el conservadurismo no tiene ilustración, como sí la deben tener él y otros pseudo-intelectuales de izquierda.


Señores de El Comercio, son el decano del periodismo en el país, y les pido encarecidamente que pongan más alto su filtro de opinólogos.

Perú: Terroristas liberados y sus víctimas olvidadas


Foto de la marcha del viernes 12 de septiembre del 2014 en Tarata, Miraflores. (Cortesía de la periodista Isabel Guerra)



Autor: Frank Krklec Torres

El día viernes 12 de septiembre pasado se cumplieron 22 años de la captura del mayor carnicero de toda la historia peruana, Abimael Guzmán Reynoso, a manos del GEIN, un equipo especializado de la Policía Nacional del Perú. Guzmán, como cabeza del grupo terrorista Sendero Luminoso dirigió una de las guerras más sangrientas y genocidas contra la población peruana que dejaron como resultado más de 30,000 muertos, centenas de miles de heridos y 23,000 millones de dólares de pérdidas en infraestructura. 

La captura de este delincuente terrorista fue un momento memorable y trascendente que cambió para siempre el destino del Perú. Luego del 12 de septiembre de 1992 pasamos de ser un país inviable, aislado y “paria” a un país en crecimiento, con autoestima y confianza en el futuro. Es probablemente el hecho más importante de todo el siglo XX para Perú, sin embargo sorprende que a pesar de ello, salvo algunas excepciones, fuera mayormente ignorado por las instituciones públicas, partidos políticos, organizaciones civiles, ONGs y medios de prensa. ¿A qué se debe esta indiferencia e indolencia de parte de la mayoría de peruanos respecto a este episodio reciente del Perú? ¿Será que simplemente pretenden olvidar la historia reciente y continuar con sus vidas cotidianas como si nada hubiera pasado? 

El que no conoce su historia está condenado a repetirla. Y vaya que la estamos repitiendo, la semana pasada fue liberada la cúpula del MOVADEF, la fachada política de Sendero Luminoso, quienes buscan abiertamente la liberación de Abimael Guzmán y otros líderes terroristas. Y el día sábado fue liberado el senderista Carlos Incháustegui, quien usaba su casa como guarida de Abimael Guzmán cuando este fue finalmente capturado. Según el Diario El Comercio entre el 2013 y el 2015 6 miembros principales más de esta organización terrorista serán liberados. Y no solo ello, a la fecha según el ex Director de la Policía Nacional del Perú, Marco Miyashiro, más de 4,000 miembros de Sendero Luminoso y el MRTA han sido liberados por los beneficios carcelarios y reducciones de pena otorgadas por los gobiernos pasados de Toledo y Paniagua. 

Mientras tanto irónicamente, las verdaderas víctimas de Sendero Luminoso y el MRTA se sienten olvidadas. La Asociación de Familiares Víctimas del Terrorismo (AFAVIT) organizó una marcha el viernes 12 de septiembre en el Parque Kennedy de Miraflores en conmemoración por la captura de Guzmán. Fueron aproximadamente cincuenta personas, entre quienes estaban Ruthie Ballón (padre fue secuestrado y asesinado por el MRTA), Marilú Villanueva (su padre murió durante el atentado terrorista de Tarata) y viudas de policías, autoridades políticas y civiles muertos en cobardes atentados terroristas. Todos ellos compartían su indignación e impotencia ante el olvido e indiferencia de parte del Estado hacia ellas, y asimismo por la indolencia de la sociedad peruana ante su dolor. 

¿Qué nos está pasando como país? ¿Cómo hemos llegado a esta situación donde los asesinos son liberados y victimizados mientras que las reales víctimas son olvidadas y maltratadas? Es necesario que reflexionemos seriamente sobre quienes somos como sociedad y como nos vemos en el futuro. Los terroristas y sus defensores tienen claros sus objetivos a mediano plazo. ¿Los tenemos nosotros? Me temo que no. La voz de alerta está dada, aún podemos hacer algo para remediar esta situación. Después será muy tarde, y ya no podremos decir nada cuando veamos a estos representantes del terror como autoridades políticas o infiltradas en nuestras instituciones públicas. Dios nos libre de tener nuevamente 30,000 muertos para tomar conciencia sobre la importancia de unirnos como país.

"El que no recuerda su historia está destinado a repetirla" (Foto cortesía de Isabel Guerra)



IDEALISMO Y TERROR


Por Mauricio Rojas
Fuente: Biblioteca virtual de Mauricio Rojas

El terrorismo se ha vuelto a hacer presente en Chile. El uso del terror como medio para alcanzar fines ideológicos nos impresiona por su maldad pero también nos desconcierta. ¿Cómo es posible que ciertos individuos lleguen a la convicción de que cualquier medio es legítimo para promover su causa? ¿Cómo se forman esas "frías máquinas de matar" que Che Guevara veía como el ideal del luchador revolucionario? ¿Cómo se transforman personas idealistas en criminales políticos?
 
Sobre este tema he reflexionado largamente, ya que en mi juventud fui parte de aquellos movimientos de inspiración marxista que hicieron del uso de la violencia una forma legítima y necesaria de acción. Tal como el anarquista criollo y el islamista suicida de hoy o el comunista y el nazi de ayer, también yo estuve dispuesto a morir y a matar por un ideal.
Lo que concluí al final de una larga travesía fue que en la promesa misma de las ideologías mesiánicas, es decir, la creación de una especie de paraíso terrenal habitado por el "hombre nuevo", está tanto el germen de su pasión genocida (exterminar al ser humano realmente existente para dar paso al superhombre del comunismo o del nazismo o al santón del islamismo) como la justificación de la amoralidad absoluta de los medios a usar, para alcanzar un fin tan deslumbrante.
Esta es la "bondad absoluta" de los fines, que se transforma en maldad sin límites de los medios y nos impulsa, como dijo Karl Popper en "La sociedad abierta y sus enemigos", a "purificar, purgar, expulsar, deportar y matar". Así se forma el "criminal perfecto" de que habla Albert Camus en "El hombre rebelde", que mata con premeditación y sin remordimiento, ya que lo hace en nombre del amor y la utopía.
Es con ese tipo de criminales perfectos que hoy tenemos que lidiar, y para derrotarlos debemos empezar por entender que es justamente en su idealismo desmesurado, en su voluntad fanática de "salvar al mundo", donde radica la fuente de su extrema peligrosidad.
 

Compártelo