viernes, 24 de octubre de 2014

AFPs y reelección


Por: Iván Budinich Castro

La propuesta de los economistas de la Universidad del Pacifico, Bruno Seminario y Juan Mendoza, de destinar el 10% de la recaudación del IGV para crear una pensión previsional mínima para la población es una alternativa que merece considerarse a la luz del escaso nivel de trabajadores formales que existen en nuestro país. Debemos recordar que entre el sistema de AFP´s y la ONP apenas el 20% de nuestra población se encuentra cubierta  por algún tipo se seguridad para su vejez.

El sistema de AFP´s requiere ser repensado para que su rentabilidad alcance siquiera la de los ahorros bancarios, otros actores privados como bancos y cajas de ahorro deben entrar a competir en el mercado para beneficio del aportante.  Necesitamos un shock de creatividad para solucionar el problema y mucho menos dogmatismo de parte de los adoradores del mercado y el Estado respectivamente.

No se trata de eliminar el sistema privado de pensiones como si el estatal fuera un éxito, de hecho una de las ventajas del sistema de las AFP´s es proteger los ahorros previsionales de la voracidad del Estado que miraba a los ahorros de toda la vida de los ciudadanos como si fueran de su propiedad y por tanto podían ser dispuestos a su antojo. Se entiende que los políticos populistas de izquierdas y derechas sueñen con poner sus manos sobre los ahorros de peruanas y peruanas, no se entiende sin embargo la gentil colaboración de la ciudadanía en esta tarea.

El congreso como siempre opto por la salida más fácil al eliminar la reelección inmediata de alcaldes y presidentes regionales, con ello ha pulverizado también las expectativas e incentivos de muchos para realizar una buena gestión. Cierto es que no podemos permitir ni un día más la creación pequeños feudos en la democracia donde las autoridades se reeligen por años y hasta décadas, pero lo correcto en este caso hubiera sido reducir el mandato a tres años como ocurría en los gobiernos locales antes de que a Fujimori se le ocurriera cerrarle el paso a Andrade ampliando la gestión a cuatro con los cual contribuyo decisivamente a agudizar la crisis de liderazgo político al reducir la rotación de las elites locales y por otro lado establecer un límite de dos gestiones (ni una más) para las autoridades locales y regionales impidiendo la formación de argollas y repartijas.


Con solo cuatro años por delante y sin incentivos siquiera para cubrir las apariencias, no es mucho lo bueno que podemos esperar de nuestras autoridades locales y  regionales.  

jueves, 23 de octubre de 2014

¿QUÉ ES "RED COMPLEX"?


Fuente: Alerta 360 Internacional
 
 
A nadie le gusta sentirse estafado y menos aún que le mientan. Pese a lo que transmiten las noticias y los discursos de los formadores de opinión (prensa, políticos, analistas, opinadores, etc.) el público ni es pasivo ni es tonto. Por el contrario, está descontento, se indigna, repudia y rechaza. O ridiculiza a los estafadores.
 
En tiempos electorales - y fuera de éstos -, el problema de los políticos que en teoría ofrecen  una alternativa al suicidio socialista es que suelen traicionar tanto a sus ideales como a sus electores. Es frecuente, dolorosamente frecuente, ver a sus principales figuras utilizar los eslóganes lanzados por la izquierda como si fuesen propios. O incluso la ceguera y estupidez política de intentar “camuflarse” de rojos para captar un electorado supuestamente “indeciso” o incluso de centro-izquierda... que jamás votaría por lo que representa “la derecha”. 
 
Si un votante de izquierdas tiene que optar por un candidato, quien se presente de derecha pero de izquierda se convierte en un ser ridículo y poco creíble. No deja de ser de derechas, sea en el campo que sea que milite como tal. La izquierda jamás se presentaría como de derechas... en tanto y en cuanto no pueda engañar a incautos con promesas que nunca cumplirá. Sus concesiones son siempre oportunistas o prácticas, generalmente de orden económico, pero una vez instalada en el poder omnipotente, la izquierda repetirá una y otra vez los mismos resultados que se pueden esperar a sus siempre iguales principios: pobreza, represión, fin a la libertad de expresión, clima de enfrentamiento social, muerte a las libertades de iniciativas o creencias, etc.
 
El “Red Complex” tiene relación con aquellos políticos, líderes de opinión, prensa o bien opinadores acomplejados por los eslóganes de la izquierda que, sintiéndose avergonzados de sus principios, los adoptan como propios, con la jerga, términos e iniciativas. Podemos reconocerles utilizando – sin entender hasta dónde conducen las ideas en la práctica – términos como equidad, justicia social, igualdad, redistribuir, separatismo o democratizar, por ejemplo.
 
No es preciso ser expertos en política o historia para comprender que en términos rojos “justicia” significa aplicar la doctrina marxista, pues lo “justo” no es para ellos sino marxismo: es combatir a los que tienen más ingresos e igualar por abajo a la sociedad con condiciones mínimas de vida para evitar el “aburguesamiento”. Igualdad no significa una dignidad común sino el exterminio de todo lo que no sea socialista militante. Democratizar significa dar el poder absoluto al “pueblo”, que en otras palabras no es sino al socialismo organizado, etc.
 
En definitiva, el complejo rojo deriva del absurdo de querer contentar a todos o, por consecuencia, no contentar a nadie. Nada es más impopular a la hora de escoger un representante de ideas – eso es un político – que aquel que no tiene más ideas que las ajenas y las cambia como quien muda de ropa según el clima.
 
Otro aspecto ignorado por los acomplejados rojos es el sentido popular, o la psicología del pueblo. El contacto con el pueblo real, cotidiano, lejos de respuestas dadas en encuestas, demuestra que es mucho más conservador en sus opiniones personales. Naturalmente los eslóganes de la izquierda hacen huella y en grupos se tiende a “no quedar mal” y, por consecuencia, se adoptan los grandes temas rojos como propios. E incluso es probable que la insistencia de los formadores de opinión modifiquen ciertas ideas. Sin embargo, frente a los hechos concretos toman partido por lo conservador: un atentado terrorista, caos social, una amenaza real de guerra, relaciones familiares, políticas económicas o fiscales en su aspecto personal, etc. hacen que la población opine de forma conservadora. En crisis, un buen líder conservador que supiese transmitir los temores y expectativas de la población probablemente obtendría un respaldo electoral enorme... siempre y cuando no pretendiese al mismo tiempo contradecirse con la ideología roja.
 
Sin embargo, el lector podría levantar una objeción legítima: “si esto es así,,, ¿por qué se reelige a los corruptos y traidores?”. La respuesta es simple pero dura: porque no dejan otra opción a los electores. El sistema partidista presenta al electorado a rojos de distinta tonalidad y... ¡a los acomplejados rojos haciéndoles el juego!
 

La prensa es un arma de doble filo…


Por Agustina McWhite *

Sabemos que la prensa es el “Cuarto Poder” que rige o acompaña al mundo: cuando un hecho sucede por más efímero que sea, tras llamar a emergencias o a la policía, también se suele llamar a la prensa. Se busca el número del noticiero y como si fuera un servicio vital –que dicho sea de paso, la información es alimento espiritual para el ser humano- se llama al canal noticiero para que estos envíen un móvil al lugar de los acontecimientos y así lograr que “sean escuchados”.
Las problemáticas donde más se suele llamar a la prensa para obtener respuestas, son los hechos de inseguridad, que van de la mano con los hechos de injusticia; de quienes meten la mano en la lata –donde cada vez queda menos dinero a pesar de que los impuestos sigan subiendo por el ascensor-; que a su vez van de la mano con la ineficiencia de los distintos poderes.

Si bien en Argentina el Estado ha adquirido dimensiones elefantiásicas y se ha desbordado por completo, invadiendo los ámbitos que son propios de la sociedad civil, al mismo tiempo y paradójicamente, tenemos un Estado Ausente de aquella función que le es connatural por definición: garantizar la seguridad y la Justicia en la sociedad.
“¡Yo no quiero bajar del poste, llamen a la prensa, si no la llaman, me tiro de cabeza!” grita un suicida en potencia porque le hipotecaron su casa, su mujer no quiere más pasar su vida junto a él y acudirá a la justicia para que nunca más vea a sus hijos, por ejemplo. Es ahí cuando la prensa es esa garantía necesaria, si los funcionarios no atienden el pedido: la prensa se hace presente para que la sociedad acompañe al desamparado y el caso tome estado público con todos los beneficios que eso significa.

Un turista canadiense paseaba por la ciudad de Buenos Aires cuando de repente fue interceptado por una persona que iba en moto, por esas casualidades armada, y decidió ponerle fin a la libertad de la propiedad privada del transeúnte queriéndole quitar la mochila que este tenía, a punta de pistola. Palabras más, palabras menos, mientras el turista se resistía porque no comprendía qué solicitaba esta persona armada, más nervioso se ponía el “excluido social”. El hecho terminó con que el canadiense no tuvo que entregar nada, se ganó un buen susto y seguramente nunca más volverá a invertir sus dólares en nuestro país, ni él, ni su familia y allegados.  ¡Punto a favor para la economía argentina!
El accionar de la prensa, en lugar de solidarizarse con el turista, condenar los hechos del sujeto armado e increpar o pedir las explicaciones correspondientes a los funcionarios que fueron elegidos para que no haya inseguridad o para que esta se reduzca, se dedicaron a invitar al programa al motorizado para saber qué fue lo que le llevó a él a querer robarle la mochila a un sujeto. “¿Qué te pasó en la vida que actúas así? ¿Cuáles son tus injusticias que justifiquen tu accionar? ¿Cómo podemos hacer para ayudarte?”  Fueron algunas preguntas -psicológicas más que periodísticas- que realizó la prensa argentina. La culpa la tenían todos menos quien realizó el acto de hurtar. La culpa es nuestra, es tuya y de ellos, menos del “excluido social” que sale a robar porque se aproxima el cumpleaños de su hijo y debe recibir como es debido año a año un regalo. El problema no está en que el niño reciba o no reciba el regalo es decir, el fin en sí mismo, el problema radica en cómo su padre adquirió ese dinero, es decir el medio.
Como en el país lo que es excepción suele ser la regla, en este caso, los medios justifican al fin, aunque eso, en este preciso caso, pudo haber derivado en la muerte de algún inocente, quien no tenía ni medio ni fin y nunca lo va a tener porque no es un “excluido”.
La prensa puede ser un arma de doble filo.  Si así no fuera, “la víctima social” que sale a la calle armada a la buena de Dios, no hubiera podido contar su historia de vida, llorado ante las cámaras y ganarse el respeto y amor de los mass media. Si así no se hubieran registrado los hechos, en ese orden, el “excluido” nunca hubiera podido acceder a un plan social, que tan gentilmente le otorgó la agrupación política: “La Cámpora”, y no pudiera percibir unos pesitos mensuales para comprarle todos los regalos de cumpleaños y de no cumpleaños a su hijo. Si analizamos el hecho de que se apiadaron de él y le otorgan un beneficio o ayuda económica por mes, estamos dando por sentado que, además de que el asunto haya tomado estado público, como más arriba dijimos respecto del ejemplo del suicida en potencia, no obtuvo el juzgamiento que merecía por parte de la Justicia. La policía no lo detuvo; el Fiscal no realizó una investigación; no pasó una sola hora detenido; y el Juez no tuvo el cien por ciento de certeza que se necesita para condenar a una persona.
"La prensa puede ser un arma de doble filo"
Que la prensa sea la piedra del zapato de los políticos, esa piedrita que tanto molesta y que no queda otra que quitarse el calzado para sacarla, es una garantía que tienen los ciudadanos comunes y corrientes para que los mandatarios rindan cuentas. Que la prensa investigue e ilumine a cierta parte de la población y les advierta que le están robando, paralelamente de los impuestos, es otra garantía del papel de los periodistas. Pero que la prensa apoye, acompañe, apañe, cubra o respalde el ataque a  las libertades de unos sobre otros, es una canallada siniestra, pues para ello ya está el poder turno y todos aquellos actores que con los años se han ido corrompiendo.
Habrá que volverse a preguntar, repensar la frase de un periodista teórico en la materia: “Para ser Periodista primero hay que ser buena persona” dice el polaco, Ryszard Kapuscinski. Y pues, por Convención Social, otra vez, volver a definir qué es bueno y qué es malo; ¿cuándo se es víctima y cuándo victimario? y eventualmente analizar las inclinaciones, como en una balanza, que el “Cuarto Poder” sea capaz de realizar y cuáles han sido los costos.

* Agustina McWhite es Periodista Profesional recibida en C.U.P.
Fuente: Agustina McWhite Blog.

lunes, 20 de octubre de 2014

Alberto Fujimori según un diario ecuatoriano


Muy interesante esta columna de Jorge Ribadeneira sobre el ex presidente Alberto Fujimori publicada en el diario El Comercio de Ecuador. La compartimos con todos ustedes:

Fujimori y sus altibajos


Autor:   Jorge Ribadeneira
Fuente: Diario El Comercio (Ecuador)

Cuando, sorpresivamente, se viró la tortilla y el peruano-japonés Alberto Fujimori derrotó al postulante favorito -el afamado novelista Mario Vargas Llosa- con un 60% de los votos y ganó la presidencia del Perú, en 1990, hizo tres ofertas muy difíciles de cumplir. Nada menos que derrotar a la temible guerrilla de Sendero Luminoso, arreglar la economía destrozada por las barbaridades del presidente Alan García y firmar la paz con Ecuador, luego de más de un siglo de rabiosa enemistad y de confrontaciones armadas. 

¿Cómo le fue? El 12 de septiembre de 1992, la fuerza pública peruana apresó al temible Abimael Guzmán, jefe de Sendero Luminoso, un grupo subversivo maoísta que en 1980 dio paso a una serie de audaces ataques en pos de acabar con el Estado peruano. La prensa dijo que fue “la captura del siglo” y Guzmán fue sentenciado a cadena perpetua, acusado de 37 000 muertes. Sigue preso. En 1997 otro grupo terrorista, Túpac Amaru, sufrió un golpe mortal luego de que tomó un centenar de rehenes en una Embajada. Misión cumplida en ese tema.

El presidente aprista Alan García llegó al poder en ambiente de ilusiones pero su manejo económico fue fatal. La inflación superó el 3 000% y se fue a la nubes, el Estado se declaró en bancarrota, la balanza de pagos acusó 581 millones de saldo negativo y, finalmente, García quiso estatizar la banca. 

La oposición encabezada por Vargas Llosa le frenó. Terminó en el desastre. Para dar paso a la recuperación, Fujimori hizo lo bueno, lo malo y hasta lo feo. Pero cumplió. 

En el problema secular con el Ecuador, Fujimori tuvo un papel preponderante en el camino hacia la solución, actuando como el único presidente peruano. Por el Ecuador dieron su aporte Rodrigo Borja, Sixto Durán Ballén, Abdalá Bucaram, Fabián Alarcón y, en la firma de la paz, Jamil Mahuad. 

Fujimori dio un primer paso visitando Quito, por invitación de Borja, y fue recibido no solo con buena voluntad sino con entusiasmo. Sixto Durán viajó a la ciudad peruana de Trujilllo y sucedió lo mismo. El “bisabuelito” ecuatoriano fue aplaudido apoteósicamente. Los dos países querían, pues, la paz, que se firmó en Brasilia el 26 de octubre de 1998. Misión supercumplida. 

Pero la historia de Fujimori no terminó allí. Con alzas y bajas gobernó dos períodos y en el segundo lo hizo cerca de un personaje negativo y acusado de corrupción, Vladimiro Montesinos. 

Don Fuji quiso un tercer período y cayó estrepitosamente. No solo eso. Luego fue juzgado y acusado gravemente: asesinatos con alevosía, secuestros, cohechos, culpable intelectual de las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, apropiación indebida de 450 millones de dólares. Finalmente, sentenciado a 25 años de prisión. Sigue en la cárcel, como Abimael. Pero el fujimorismo no murió y su hija Keiko estuvo cerca de ganar la presidencia. Un apreciable porcentaje de peruanos está por la amnistía. Con sus 77 años, Alberto Fujimori cree que fue acusado con odio y los comentaristas lo consideran un caso polémico y espectacular.


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