domingo, 27 de julio de 2014

Ideas del Progresismo


Autor: Eduardo García Gaspar
Fuente: ContraPeso

Sucede en la política. Tiene su origen en círculos académicos. androjo

Puede verse en el clima de opinión pública.

Es una mentalidad especial. Una ideología.

Una serie de creencias que sirven para interpretar al mundo y justificar acciones.

Tiene sus rasgos. Uno de ellos es el de transformar problemas en asuntos de gobierno.

Buscando problemas, situaciones indebidas que están difundidas, las convierte en material que necesita la intervención estatal si se quiere solucionarlas.

Prácticamente no hay problema que no pueda resolver el gobernante. Y, más que eso, es un asunto moral el que lo haga.

Sería inmoral que el gobierno dejara que otros solucionaran esos problemas. Sería un gobierno insensible a los problemas sociales.

Es decir, esta ideología busca problemas generales en la sociedad y los comprende como causas morales de la intervención estatal.

Si, por ejemplo, hay obesidad en la población, el problema es concebido como uno público que justifica que el gobierno lo solucione con medidas como impuestos a bebidas azucaradas.

O bien, otro problema, como el de hijos nacidos fuera del matrimonio, también se comprende como causa de acción estatal. El gobierno debe iniciar programas de ayuda, como tal vez, una ayuda monetaria para pago de rentas o educación de los hijos.

La ideología que trato es describir suele ser llamada progresismo. La palabra es vaga y tiene sus variaciones, aunque estos rasgos la describen razonablemente.

La suposición de que el gobierno es un solucionador de problemas de las personas ha creado una suposición fundamental: la autoridad política es la agencia responsable de hacer felices a las personas bajo su gobierno.

¿Qué es felicidad del ciudadano? La respuesta, para el progresista, es el retiro de responsabilidades. La anulación de obligaciones personales. Es lo que mueve a regalar condones, legalizar abortos, establecer seguros de desempleo, dar educación gratuita, subsidiar casas…

La idea de culpa personal, de arrepentimiento, de obligación, resulta odiosa para el progresista. Es lo que le hace apoyar la idea general de liberación respecto a normas de conducta y aceptación de responsabilidades.

Por esto se aceptan las ideas que exaltan la anulación del sentido de culpa y se rechazan las religiones que la proponen.

Queriendo retirar responsabilidades, el progresista crea clasificaciones sociales basadas en dicotomías: oprimidos y opresores, siendo los primeros los que deben ser relevados de sus responsabilidades por medio de acciones gubernamentales, como “cuotas de género” en empresas, o ayudas a ancianos.

Lo más llamativo del progresista es, sin embargo, la conversión de la acción gubernamental en un terreno moral cuya meta es esa anulación de responsabilidades personales.

Un terreno en el que las intenciones es el único criterio que realmente cuenta. Si algo programa gubernamental tiene buenas intenciones, él es moralmente bueno y debe implantarse.

No importa si es demasiado costoso, si tiene efectos colaterales indeseables, si sus resultados son dudosos. La cualidad moral es suficiente como para realizarlos. Y resultará inmoral e insensible quien sea que pretenda siquiera revisarlos.

La herramienta de análisis del progresista es cruda: dividir a la sociedad en dos grupos, unos los oprimidos y otros los opresores, decretando que es una responsabilidad moral que el gobierno defienda a los oprimidos.

No solo es una herramienta cruda e ineficiente, también es inexacta y caricaturesca.

Estos y otros rasgos similares, como el secularismo activista, forman la esencia de la ideología del progresista. Su mentalidad sorprende además, por otra razón.

Es extraordinariamente exitosa. Su herramienta de análisis es el estándar mental de muchos que la han adoptado como un paradigma del que no se dan mucha cuenta.

No sé usted, pero en mi experiencia he visto a muchas personas que al enfrentarse a algún problema, por ejemplo, la obesidad creciente de la población, de inmediato reaccionan con “¡El gobierno debería hacer algo!”.

Quien sea que proponga solucionar problemas de esa manera, se ha convertido en un progresista.

Quizá no se haya dado cuenta, tal vez ni siquiera conozca el término “progresismo”, pero un progresista estaría orgulloso de su reacción inmediata, “¡El gobierno debería hacer algo!”

Lo que me lleva a lo que bien creo que vale una segunda opinión. Si acaso llega usted a exclamar algún día eso de “¡El gobierno debería hacer algo!”, póngase a temblar. Usted se ha convertido en un progresista involuntario y su imaginación ha cesado de funcionar.

sábado, 26 de julio de 2014

Putín y el avión derribado de Malaysia Airlines


LA TRAGEDIA DEL VUELO MH17
 
¡Misil que mata, pero esclarece!



Fuente: Tradición y Acción por un Perú Mayor

El criminal derribo de un avión comercial de la Malaysia Airlines tuvo el efecto de un rayo: mató lamentablemente a muchos, pero — precisamente como hacen los rayos — iluminó con una claridad terrible un panorama hasta entonces envuelto en tinieblas.

Densas tinieblas, sí, que hace años vienen oscureciendo progresivamente los horizontes de la política internacional, con obvios reflejos sobre la política interna de los países donde todavía hay libertad.

Conviene que la realidad así puesta en evidencia con el fulgor irresistible, pero tan transitorio, de un rayo, no sea olvidada por la opinión pública.

¿Qué sucedió exactamente? Aún se discuten pormenores. Pero el hecho esencial ahí está: un país agresor ya había invadido y anexado una región de un país vecino. Rusia se enseñoreó por la violencia de la península de Crimea, al sur de Ucrania. No obstante, el invasor quería más. Y, para eso, venía atizando contra la misma Ucrania una guerra subversiva con pretextos culturales y étnicos.

Conocemos fenómenos análogos en América Latina, alimentados desde Cuba. Algunos crepitan sembrando destrucción y muerte, como las FARC en Colombia.

Otros, como los “movimientos sociales” inspirados en la Teología de la Liberación, insuflados por el Foro de Sao Paulo y apoyados por ONGs y la izquierda internacional, trabajan en varios países para crear secesiones internas, o áreas donde no rigen plenamente las leyes que aseguran la unidad nacional, como las inmensas y artificiales reservas indígenas creadas últimamente en el Brasil.

Incluso en algunos de esos territorios, sometidos a estatutos especiales, a la mayoría de los ciudadanos se les impide ingresar, por prejuicios étnicos o culturales.

Esas peculiares secesiones también dividen la mayoría de la opinión pública en los países donde existen, sean de Europa, Asia o América.

Para algunos se trata apenas de reivindicaciones de minorías culturales, étnicas o sociales, reconocidas por leyes con las cuales hasta pueden estar en desacuerdo. Para otros, es la mano del comunismo que está por detrás.

Los segundos son mirados con desdén por los primeros: “¿Comunismo? ¡El comunismo ya pasó! Es cierto que quedan algunos reductos comunistas como Cuba, pero ya acabarán por adaptarse al resto del mundo”.

Para “demostrarlo”, ahí está Vladimir Putin que, sin renunciar al pasado soviético ruso, aparece para algunos como un nuevo Carlomagno venido de Oriente para derrotar el caos de Occidente.

Putin consiguió persuadir a no pocos ingenuos occidentales de que él está promoviendo en Rusia un enigmático proceso de restauración, mental y religioso.

Moscú estaría cambiando, gracias a haber sido muy favorecida por el supercapitalismo, por las superindustrias y por los superbancos de Occidente. El supersuministro de recursos financieros, económicos y técnicos en múltiples áreas estaría convirtiendo a la “nueva URSS” de Putin en un país moderno.

Mientras tanto, Rusia se está imponiendo como líder político de los países emergentes conocidos por la sigla BRICS — Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

En ese contexto, a la cabeza de la inmensa nación rusa se instaló un personaje de la antigua Nomenklatura comunista que —sin conversión y sin que se sepa bien cómo ni por qué— un buen día pasó a ser tenido como el gran defensor del Cristianismo, de los valores básicos de la vida, de la familia, del matrimonio, del patriotismo nacional: Vladimir Putin.

Ciertos medios conservadores y de derecha en Europa y hasta en Estados Unidos lo saludaron con entusiasmo, como el gran restaurador del orden cristiano; tal como hace 80 años, otros conservadores y anticomunistas saludaron la ascensión de Hitler... ¡que después se alió a Stalin!

La Historia jamás comprenderá cómo este nuevo look de Putin pudo ilusionar a tantos, en momentos en que la vieja URSS se metamorfosea en una “nueva URSS”, que viene extendiendo sus garras en todos los continentes.

A esos ilusos les bastaría con ver la cálida e idílica recepción que le fue tributada a Putin en su reciente gira por Cuba y América del Sur.

¿Por parte de quiénes? De líderes comuno-populistas, que de modo sistemático están destruyendo precisamente los valores que los ilusos creen que Putin va a rescatar...

Similis simili gaudet — “El semejante se regocija con su semejante”, dice el sabio adagio latino. Esa realidad se evidenció elocuentemente con gestos, palabras y silencios astutos de los líderes chavistas y congéneres latinoamericanos, y también con el carcelero castrista, ¡todos ellos visitados por Vladimir Putin!

Muy significativamente, el líder ruso inició su gira latinoamericana por Cuba, donde condonó definitivamente la pesada deuda del régimen castro-comunista con el gobierno ruso.

Pero ni siquiera esto lograba abrir los ojos de tantos ilusos autoengañados.

Hasta que el crimen contra el Boeing 777 de la Malaysia Airlines, que en un instante segó 298 vidas, fue como un rayo en cielo sereno. Como en el cuento del rey sin ropa, hizo el papel del niño que gritó “¡el rey está desnudo!”: súbitamente dejó al descubierto una realidad que se buscaba encubrir.

El avión comercial fue alcanzado por un misil, mortífero pero esclarecedor. Esclarecedor porque nos hace ver lo que hay de engañoso en el mito del “cristianismo” humanitario de Putin.

Hace poco más de 30 años, el 1 de setiembre de 1983, cazas soviéticos Sukhoi SU-15 derribaron un Boeing 747 de la Korean Airlines y mataron a todos sus 269 pasajeros y tripulación.

Pretextos diversos fueron aducidos entonces para el criminal atentado. No obstante, después de una exhaustiva investigación quedó confirmado para la historia que el derribo fuera intencional, despropositado y ordenado por Moscú.

¿Qué fue lo que motivó este crimen absurdo? — La conducta de los inicuos, cuando su situación se les vuelve desfavorable, es imprevisible. Ciertas formas de frustración les generan necesidad de desahogos, y estos son también imprevisibles.

En el este de Ucrania, “ex”-comunistas, milicianos separatistas y batallones de mercenarios ilegales enviados desde Rusia estaban perdiendo posiciones frente a las fuerzas del gobierno.

Con eso, los planes de Putin para anexar esa región a Rusia estaban haciendo agua.

Y en la depresión del momento, de ese bando partió el misil asesino, cuyo impacto horrorizó al mundo.

Que esta tremenda tragedia haga abrir los ojos de los que fueron engañados por la metamorfosis cosmética capitaneada pelo líder de la antigua KGB, buscando restaurar el imperio soviético sobre nuevas bases.

Que Dios omnipotente se apiade de los pasajeros del vuelo MH17 victimados sin culpa.

Que, por la intercesión de la Santísima Virgen, Él preserve a los pueblos que sepan amarlo sinceramente, para que no se dejen ilusionar por engañosos artificios como el de la "cristiandad" de Putin . Pues detrás de este se esconde un anticristianismo que sólo servirá para revivir y prolongar la pesadilla soviética comunista.

Dos mujeres un camino: los extraños rumbos de Susana Villaran y Keiko Fujimori


Autor: Iván Budinich Castro
Estoy seguro que más de un analista puede sentirse desconcertado al  ver por donde los senderos de la política casi siempre impredecibles han llevado a Susana Villarán, otrora abanderada de la izquierda moderna, tecnocrática e institucionalista, la honestidad, el juego limpio y a su némesis por excelencia, Keiko Fujimori  la heredera política de Alberto Fujimori; uno de los lideres más cuestionados de nuestra historia reciente quien como todos sabemos purga condena en prisión.

Así tenemos que Susana Villarán y sus seguidores, no han tenido reparo en terminar subiendo  su candidatura a la reelección del gobierno municipal en lo que el periodista y novelista Jaime Bayly, llamaría una “puta combi” electoral al mismo viejo estilo del cuestionado caballero oscuro del establishment político criollo, Alexander Koury; mientras que por su lado las “maléficas”, “corruptas” y “tenebrosas” fuerzas capitaneadas por Keiko Fujimori optan por la institucionalización de su movimiento acudiendo a las lides municipales con la implícita aceptación de que en política a veces algunas derrotas pueden significar victorias futuras.

El fujimorismo en el pasado la fuerza representativa de la antipolítica en el Perú es ahora la organización con mayor expectativa de convertirse en una organización consolidada dentro del sistema de partidos políticos del país. Que lo logren o no es una incógnita, pero que intenten el paso de un estado al otro es inesperado dados sus antecedentes.    Encarnar la contradicción de un antisistema devenido en sistema no es tarea fácil, pero ahí puede estar la mejor arma del fujimorismo. En su contra tiene a la historia, su antecedente más cercano el odriismo no sobrevivió la prueba de la historia tal y como no lo hicieron desde la orilla opuesta los movimientos que pretendieron continuar el legado del velascato. 

Por su lado más allá del gesto de sus sonrisas vacías y su nula capacidad para la autocritica, hasta un personaje tan obcecado como  Susana Villarán  tiene que darse cuenta que independientemente del resultado de las próximas elecciones, de las buenas y malas artes del asesor Favre, de la necedad del electorado que capaz hasta le vuelve a ofrecer la victoria, ya esta derrotada ella y todo lo que pretendió simbolizar en 2010. La honestidad, la decencia, la eficacia, la institucionalización de la política, cada componente de la imagen ofrecida por Susana Villarán y su difunta organización “Fuerza Social” han quedado liquidados en sus años de mala praxis en la gestión municipal limeña; más todavía en el colmo de la insensatez, la cima del cinismo y el más brutal  desprecio por toda la institucionalidad tan supuestamente ansiada, terminan lanzando su candidatura por un vientre de alquiler cualquiera demostrando en los hechos el maquiavelismo vulgar tan propio de la vieja izquierda peruana. 

“Fuerza Social” tuvo por parte de sus integrantes y la sociedad todo para ser quizás no un gran partido de masas, pero si una organización estable y coherente en el frágil tinglado de la política nacional, un ejemplo de que una nueva política en el Perú si es posible y una esperanza de que la izquierda peruana si es capaz de renovarse, es una verdadera lástima que la idea de FS haya terminado como termina en una gran traición para sus electores, otro de los males chistes a los que Susana Villarán a lo largo de estos años de (con)gestión municipal nos tuvo acostumbrados. 

Compromiso por el Perú



Autor:    Dr. Sergio Tapia Tapia
Fuente: Diario La Razón


¿Qué sucede en la Nación peruana? ¿Aún no somos conscientes de la profunda degradación en la que nos hemos sumergido? El día 17 de julio, tras las celebraciones de la Virgen del Carmen –Patrona de Lima y del Criollismo- se suscribió en la Biblioteca Nacional del Perú el documento "Compromiso por el Perú".

Católicos, evangélicos, adventistas del sétimo día, anglicanos, ortodoxos, cristianos evangélicos, mormones, islámicos, budistas y bahaíes. Es decir, cristianos y no cristianos del Perú, se encontraron en una común realidad y aspiración: Ser peruanos y estar comprometidos con el destino Nacional.

Con esta impronta, superaron toda diferencia que los distinga y caracterice, y así expresaron unísonamente que el Perú sufre una "profunda crisis de valores que se va extendiendo".

Para lo cual asumieron promover cuatro esfuerzos necesarios e indispensables, para los que convocan "a todos los peruanos": (1) Defender la vida desde la concepción, (2) Preservar la Libertad Religiosa, (3) Promover el Matrimonio entre varón y mujer, así como la Familia, (4) Sostener la adecuada educación integral, y respetar al derecho de los padres sobre la educación de sus hijos.

Tal como lo advirtieron los Obispos junto al Papa Benedicto XVI, en el numeral 74 del documento de Aparecida (Brasil), con ocasión de la V Conferencia Episcopal Latinoamericana, hay un "acelerado avance de diversas formas de regresión autoritaria por vía democrática (…) Una democracia sin valores (…) se vuelve fácilmente una dictadura y termina traicionando al pueblo" Que la crisis de valores es grave, es una verdad inocultable. Ahí está, patente ante nuestra mirada, la común conducta de políticos, jueces y fiscales, policías y de muchos que ejercen autoridad. Como también desertan de los valores un sinnúmero de líderes socio-político-culturales: Periodistas, maestros universitarios y escolares, padres de familia.

De las cuatro propuestas a las que nos convocan las jerarquías religiosas más representativas del Perú, puede deducirse la gravedad del mal moral que padecemos: es gravísimo.

Tres de las propuestas están destinadas a apuntalar a la persona humana individualmente: Defender a la persona para que pueda nacer y vivir, respetarle su derecho a creer en Dios y a poder obrar consecuentemente con su fe, y ser vigilantes para que los niños y jóvenes que reciban una educación integral.

La cuarta propuesta se destina a apuntalar a la persona humana socialmente. Ya que se están produciendo graves amenazas que trastocan la noción de lo que es y debe ser una pareja matrimonial – respecto de la cual hay circunstancias que exigen aclarar lo que es de Perogrullo, pero tan mal estamos que no debe descuidar hacerse la aclaración–: Por pareja matrimonial sólo debe entenderse la relación que conciertan un varón y una mujer, y además, va ligado con la preservación del matrimonio la defensa de la familia –la célula básica de la sociedad–.

Asediados nos encontramos, en lo personal y en lo social. Una grave revolución trastornadora estamos padeciendo: ¡Perú, levántate!

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