lunes, 29 de septiembre de 2014

Despues del debate


Autor: Iván Budinich Castro


El pánico parece cundir entre los acólitos de Susana Villarán y su collera a juzgar por su reacción en las redes sociales ante la performance lograda por Enrique Cornejo en esa suerte de exposición de motivos que hemos dado en creer que es un debate político.
Imagen: larepublica

No es para menos, si  el candidato aprista logra remontar hasta el segundo lugar en los resultados electorales, automáticamente las expectativas de Villarán como símbolo, carta presidenciable y activo político de la izquierda limeña se verán desvanecidas en el aire irremisiblemente. Peor todavía para las izquierdas que verían aparecer el escenario de sus pesadillas, el APRA como organización saldría no solo fortalecida, sino hasta con una nueva figura presidenciable y con la idea bien puesta en la ciudadanía y más importante todavía en el pueblo aprista que un futuro post Alan es posible. 

En estos momentos los estrategas de Villarán que ya han digerido la imposibilidad de la victoria sobre Castañeda, andan buscando consolidar el segundo lugar con miras al 2016. El tío bigote es su mayor obstáculo para lograr ese objetivo tras el estancamiento en que ha caído el candidato Moisés Heresi.  

A título personal jamás pensé en votar con convicción por un aprista. Marque la estrella en 2006 por optar el mal menor frente al summum malum que era Ollanta Humala en aquel entonces.  Sorpresa de sorpresas, Alan García resulto no ser el cretino ideológico de su primer periodo y la vida bajo su mandato no fue aquel infierno de mis recuerdos de infancia.  AGP y el APRA a diferencia de la izquierda demostraron ser capaces de evolucionar con los tiempos; es por eso que estoy dispuesto a darle el beneficio de la duda a un candidato del aprismo sin que medie una calamidad de por medio y al menos por esta vez, podre marcar con verdadera convicción la estrella aprista.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Lima, despierta, los terrucos están aquí


Autor: Martha Meier M.Q.

Lima vive en una burbuja si cree que Sendero Luminoso y el MRTA no atacarán nuestra capital. Parecen los 80, cuando nadie creía que el terrorismo rodearía la capital, como efectivamente ocurrió. Cosa rara, pues desde 1983 empezaron los atentados a fábricas, sedes de partidos, el secuestro y asesinato  de empresarios y personajes notables. Entre bombas, muertes y apagones, como París, Lima era una fiesta. Para algunos, “la cosa no era para tanto”.

Ya a fines del Virreinato, el barón Alexander von Humboldt –en carta al gobernador de Jaén, don Ignacio Checa– le escribe: “Un egoísmo frío gobierna a todos y lo que no sufre uno mismo, no da cuidado a otro”. Y lo que notó el sabio alemán seguía vigente a fines del siglo XX, como lo sigue hoy. 

Recién en 1992 Lima abrió los ojos cuando Sendero Luminoso asesinó y dinamitó el cuerpo de la icónica lideresa popular María Elena Moyano, frente a sus vecinas y pequeños hijos, aquí nomás, en Villa El Salvador. Moyano, treja y valiente, organizó una marcha contra el terror y su brutal asesinato fue la respuesta de la banda carnicera de Abimael Guzmán. Luego un carro-bomba destruyó la calle Tarata, en pleno corazón de Miraflores. La muerte y el dolor tocaron a amigos, familiares y conocidos, y los limeños comprendieron que esto no les pasaba a “los otros”, sino a todos los peruanos. Quizá ese terrible día se comprendió mejor la palabra “nosotros”.

La destrucción y el dolor  generados por las hordas senderistas (de inspiración marxista-leninista-maoísta) y del MRTA (castro-guevarista) no son comprendidos por las nuevas generaciones. Los jóvenes usan polos con la cara del asesino Che Guevara (‘El Carnicero de la Cabaña’, por los cientos de fusilamientos de opositores a la revolución castrista que ordenó y ejecutó). Esta juventud de ideología confusa “demócrata-inclusiva-caviar” se rasga las vestiduras y lloriquea por la “violación de derechos humanos” durante el fujimorato; clama por la “inclusión social”, mientras venera al Che, ese fulano que sostuvo que los indígenas mexicanos eran “la indiada analfabeta de México”, y que los campesinos bolivianos eran “animalitos”. Ok, ahora, ¿pueden quitarse ese polo? Gracias.

En días recientes fue liberado uno de los cabecillas senderistas, el arquitecto Incháustegui, quien fue capturado en la casa donde se escondía el criminal de criminales, Guzmán. Incháustegui ya cumplió sus 22 años de condena y en prisión se dedicó a la cerámica, desarrollando una bonita colección de cerdos voladores. La pregunta es: ¿Dejó de creer en la lucha armada? ¿El gobierno está en capacidad de hacer seguimiento a los terroristas que están siendo liberados?

Es un hecho que Sendero y el MRTA se reorganizan a vista y paciencia de las autoridades. El año pasado un informe de “Correo” dio cuenta sobre el entrenamiento de niños (de 6 a 15 años) “para participar en acciones terroristas” y “enfrentarse a las fuerzas del orden”. Son los llamados “pioneritos”. Milicianos no les faltarán a los terroristas liberados.

Una pregunta a los padres de familia: ¿Tienen idea cuál es la ideología de sus hijos e hijas? ¿Les han contado la verdad de lo ocurrido en los 80 y 90? ¿Podrían caer, por idealistas, y seguir a alguno de estos liberados que pululan por Lima?

María Elena Moyano
“Sendero está en contra del pueblo”
— “Al atemorizarse la izquierda, Sendero ha avanzado [...] están en contra del pueblo, están en contra de nuestras organizaciones”, dijo María Elena Moyano en una entrevista. El día de su asesinato, en 1992, Moyano estuvo con sus hijos Gustavo y David. 

Senderista Incháustegui
Una enorme deuda con la memoria del país
— El senderista Carlos Incháustegui, quien escondió a Abimael Guzmán hasta su captura, salió libre el 11 de setiembre tras cumplir una condena de 22 años por el delito de terrorismo. Incháustegui debe S/.4 millones al Estado por reparación civil.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Video: ¿Por qué Vargas Llosa odia a Fujimori?




Interesante vídeo que explica como fue la peor humillación de la de vida de Mario Vargas Llosa.


miércoles, 24 de septiembre de 2014

La voz del pueblo


Por: Iván Budinich Castro

Un abrumador 49% de la población limeña considera que la gestión de la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, es mucho más corrupta que la gestión del exalcalde, Luis Castañeda Lossio que a pesar de años de contracampaña solo alcanza un 27% en la última encuesta de Datum. La pregunta de rigor entonces es ¿Quién es el corrupto en estas elecciones?

No estamos ante una lucha entre la luz y las tinieblas, no estamos ante el corrupto que hace obra pero roba y la autoridad competente que hace obras y no roba, Todas las obra de Villaran tienen el sesgo de la falta de planeamiento, de la improvisación como la Parada o el Corredor Azul, los criterios de contratación de sus funcionarios resultan por lo menos turbios, Villaran a defendido a autoridades revocadas a las que dijo que no iba a contratar, a blindado a funcionarios que como los implicados en el asunto de la Caja Metropolitana debían ser separados ¿Qué clase de autoridad honesta puede ser esa? 

Desconocemos hasta ahora los gastos de Villarán y su gente en el proceso de revocatoria, desconocemos porque se niegan a admitirlos los gastos de su campaña. Dicho sea de paso, es muy cuestionable el liderazgo de alguien que no sabe ni cuánto es que  cobran sus asesores de campaña.


Susana Villarán y su gente son deshonestos hasta en la forma en la que ven al vecino de Lima, no es casual que su gestión sea percibida como corrupta por la abrumadora mayoría de limeños, no es producto del azar que su último refugio sea el AB donde tiene al grueso de su electorado. La población mayoritaria de Lima, percibe a esta gestión como corrupta porque es tremendamente inefectiva, ineficaz e ineficiente.  No es porque el limeño sea bruto, salvaje, bárbaro, incapaz de comprender los efectos civilizadores y la obra de construcción de ciudadanía de Villarán y cia, el ciudadano limeño de a pie, percibe la podredumbre clasista, autorreferencial, conservadora y altamente reaccionaria del proyecto de la izquierda light villaranista, heredera legitima y hasta orgullosa de la derecha más rancia, racista, excluyente y retrograda de la historia peruana. 

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