jueves, 24 de abril de 2014

Réplica a Hector Ñaupari sobre la Unión Civil


Sobre el artículo de Hector Ñaupari

 


Autor: Victor Chigne

Al inicio va perfecto. Correcto el tema de que lo liberal es que no haya intervencion estatal.
Sobre el proyecto de ley, Hector dice que no le ve lo de que el estado deja de intervenir en las uniones humanas. Falso, el proyecto elimina prohibiciones estatales. Por lo tanto apunta a una sociedad mas libre, no menos libre. Por eso nomas es liberal. Puede ser mas liberal, e invito a Hector a que presente su proyecto de Ley. A mi se me ocurre que se debe extender la UCNM a cualquier pareja que lo desee, exactamente igual a como esta redactada.

Falso al decir que el estado impone una forma de vida en el proyecto. Seria cierto si la UCNM fuera obligatoria para homosexuales o heterosexuales, pero es voluntaria, asi que no tiene sustento decir que IMPONE UNA FORMA DE VIDA.

Se dice que la UCNM discrimina contra los heterosexuales porque otorga derechos a los homosexuales que los heterosexuales no tenemos. Falso en ambas afirmaciones, primero porque los heterosexuales pueden casarse, que es mejor que la UCNM ya que pueden adoptar, y falso que se discrimine porque si ante una situación actual tu vecino adquiere derechos que tu no tienes tu situación no se ve afectada. Si yo tengo derecho por ley hacer X y luego de la UCNM también puedo hacer X, entonces no me ha afectado en lo absoluto.

Además es una mentira sistemáticamente repetida que la UCNM es discriminatoria porque los gays la pueden tener y los heterosexuales tenemos que esperar 2 años de convivencia para tener esos beneficios. Es un grandísimo error. Primero, porque los gays tienen que hacer su tramite para acogerse, y asi convivan un millón de años no se les otorga derechos de UCNM si no hacen el trámite. En cambio los heteros tenemos la protección extra de que así no firmemos nada igual se nos reconoce el derecho después de la convivencia. Si lo heteros queremos tener los derechos de casados después de 10 minutos de vivir con nuestra pareja, tenemos la opción de hacer un trámite (casarnos) y ¡presto! Se elimina la espera de 2 años. Los gays no tienen nada parecido.

Sigue siendo falso que la bandera de la izquierda sea esta. Es la bandera liberal. Donde ha entrado al poder la izquierda, desde Rusia Comunista, Cuba, Camboya, etc, los gays han sido proscritos y no han tenido ni asomo de UCNM ni nada parecido. Es mas, hay izquierdistas como el ex cura Arana y otros que denostan de la UCNM como cualquier religioso. 

No podemos olvidar que aquí mismo en el Perú la izquierda, representada en este caso por el MRTA y Sendero Luminoso, sistemáticamente ha vilipendiado, torturado y asesinado a homosexuales. Ahora se las quieren dar de muy liberales con la Unión Civil, pero los colectivos gays rojos se opusieron a la Ley de UCNM presentada por Martha Moyano en el gobierno de Toledo, solo porque era fujimorista!. Yehude Simon despotricaba de la Unión Civil en el pasquín pro terrorista CAMBIO en aquellas épocas.

Aquí el error es dejar que la izquierda se apropie de banderas liberales y uno de los logros de Anita ha sido que ha liderado, como Liberal, la lucha por esta mejora, quitando protagonismo a la izquierda. 

Ese es el camino a seguir! Y sigamos con los Derechos Humanos, la lucha contra la pobreza y tantos otros temas que hemos dejado que la izquierda nos arrebate.

miércoles, 23 de abril de 2014

¿Cómo invadió Cuba a Venezuela?


¿Cómo conquistó Cuba a Venezuela?
 
 
Autor:    Moises Naím
 
La enorme influencia que Cuba ha logrado ejercer en Venezuela es uno de los acontecimientos geopolíticos más sorprendentes y menos comprendidos del siglo XXI. Venezuela es nueve veces más grande que Cuba, tiene el triple de población y su economía es cuatro veces mayor. El país alberga las principales reservas de petróleo del mundo. Sin embargo, algunas funciones cruciales del Estado venezolano o han sido delegadas a funcionarios cubanos o son directamente controladas por La Habana. Y esto, el régimen cubano lo conquistó sin un solo disparo.

Los motivos de Cuba son obvios. La ayuda venezolana es indispensable para evitar que su economía colapse. Tener un gobierno en Caracas que mantenga dicha ayuda es un objetivo vital del Estado cubano. Y Cuba lleva décadas acumulando experiencia, conocimientos y contactos que le permiten operar internacionalmente con gran eficacia y, cuando es necesario, de manera casi invisible. Desde su inicio en 1959, una prioridad de la política exterior del régimen cubano ha sido la creación de vastas redes de apoyo a su causa. Sus servicios de espionaje, su diplomacia, propaganda, ayuda humanitaria, intercambios juveniles, académicos y culturales, y el apoyo en otros países a ONG, intelectuales, periodistas, medios de comunicación y grupos políticos afines han sido pilares básicos de su estrategia internacional. Esto lo hacen todos los países, pero pocos han tenido la necesidad de darle tanta prioridad y durante tanto tiempo como Cuba. La supervivencia económica y política del régimen ha dependido de su éxito en tener aliados en otros países que, a su vez, puedan influir sobre sus gobiernos en apoyo a la isla. En Venezuela esto no fue necesario, ya que logró penetrar directamente en el Gobierno. El hecho indiscutible es que Cuba tiene tanto la necesidad vital como la experiencia y las instituciones para moldear las decisiones de su rico vecino petrolero.

Es bien conocida la enorme ayuda petrolera que recibe la isla desde Venezuela. También las inversiones y el apoyo financiero. Parte creciente de las importaciones de Venezuela se canalizan a través de empresas cubanas. Hace poco se reveló la existencia de un enorme depósito de medicamentos caducados recientemente, que habían sido importados por una empresa cubana: medicinas supuestamente adquiridas en el mercado internacional a precio de saldo, y revendidas a precio regular al Gobierno de Caracas.

La relación va más allá de subsidios y ventajosas oportunidades de negocios para la élite cubana. Como ha documentado Cristina Marcano, una periodista que ha investigado ampliamente este tema, funcionarios cubanos controlan las notarías públicas y los registros civiles de Venezuela. También supervisan los sistemas informáticos de la presidencia, ministerios, programas sociales, policía y servicios de seguridad, así como la petrolera estatal PDVSA.

Y luego está la cooperación militar. El ministro de Defensa de un país latinoamericano me contó lo siguiente: “En una reunión con oficiales de alto rango de Venezuela, llegamos a varios acuerdos de cooperación y otros asuntos. Entonces tres asesores, con inconfundible acento cubano, se incorporaron a la reunión y se dedicaron a cambiar todo lo que habíamos acordado. Los generales venezolanos estaban avergonzados, pero no dijeron una palabra. Estaba claro que los cubanos llevaban la batuta”.

Cuba paga todo esto con personal y “servicios”. Venezuela recibe de Cuba médicos y enfermeras, entrenadores deportivos, burócratas, personal de seguridad, milicias y grupos paramilitares. “Tenemos más de 30.000 cederristas en Venezuela”, se jactaba en 2007 Juan José Rabilero, en esa época coordinador de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) de Cuba.

¿Por qué el Gobierno venezolano permitió esta intervención extranjera tan abusiva? La respuesta es Hugo Chávez. Durante sus 14 años en la presidencia, disfrutó de un poder absoluto gracias al control que ejercía sobre cada una de las instituciones que podrían haberle impuesto límites o exigido transparencia, ya fueran los tribunales o la asamblea legislativa. También dispuso a su antojo de los ingresos petroleros de Venezuela.

Dejar entrar a los cubanos fue una de las expresiones más contundentes de ese poder absoluto.

Chávez tenía muchas razones para arrojarse a los brazos de Fidel Castro. Lo admiraba, y sentía por él un profundo afecto y confianza. Fidel se convirtió en su asesor personal, mentor político y guía geoestratégico. Castro alimentó además la convicción de Chávez de que sus muchos enemigos —sobre todo Estados Unidos y las élites locales— querían liquidarlo, y que no podía esperar de sus fuerzas de seguridad la protección que necesitaba. En cambio, los cubanos sí eran confiables. Cuba también proporcionó toda una engrasada red de activistas, ONG y propagandistas que apoyaron la revolución bolivariana en el extranjero. Chávez también se quejaba públicamente de la ineptitud de sus altos funcionarios. En esto, también Cuba le ayudó, dotándolo de funcionarios con experiencia en el manejo de un Estado cada vez más centralizado.

El alcance de la entrega de Chávez a La Habana lo ilustra dramáticamente la forma en la que manejó el cáncer que acabaría con su vida: confió solo en los médicos que Castro le recomendó, y se trató la mayor parte del tiempo en La Habana, bajo un manto de secretismo.

El sucesor de Chávez, Nicolás Maduro, ha profundizado aún más la dependencia venezolana de La Habana. Ante las protestas estudiantiles contra un régimen cada vez más autoritario, el Gobierno ha respondido con una represión brutal, que cuenta con los instrumentos y las tácticas perfeccionadas por el Estado policial que controla Cuba desde hace demasiado tiempo.

La hipocresía pseudo liberal: Respuesta a Alfredo Bullard




Autor: Martín Santiváñez Vivanco*

El relativismo evanescente intenta mediatizar el Derecho, destruir los procedimientos, subvertir la jerarquía normativa y presentar como iguales instituciones jurídicas que en esencia son opuestas porque cumplen fines distintos.

La paradoja suprema del seudoliberal consiste en utilizar la demagogia ramplona para atacar a las personas que expresan una postura contraria a ese relativismo que él mismo defiende. Eso ha sucedido cuando Alfredo Bullard (un abogado que no cree mucho en el Derecho, según sus propias palabras), decidió perpetrar un artículo equiparando al cardenal Cipriani con Hitler y Barrabás. Semejante bajeza es más propia de la desviación jacobina que del espíritu auténticamente liberal, un espíritu, al menos en el papel, basado en el consenso y la tolerancia, en el respeto mutuo y la proposición de ideas, no en la imposición autoritaria de adjetivos.

Se equivocan los que sostienen que un paso hacia la civilización es la proscripción de toda noción, también jurídica, sobre lo bueno y lo malo, sobre lo justo y lo injusto. Es precisamente al revés. Una sociedad es más civilizada cuanto mayor es su adhesión a las nociones de bondad, belleza y justicia. Cuando todo se ha tergiversado o nivelado, el resultado, en el ámbito jurídico, es la deshumanización del Derecho y, en el mundo artístico, novelas de escribidores que pocos leerán tras una generación y espasmos de mal gusto, como aquél descrito en el artículo vargallosiano: “Caca de elefante”.

El Derecho desligado de la ética produce leviatanes estatales seudoimparciales que se fundan en no definir nada importante, dejando en el limbo de lo relativo cualquier aspiración a la verdad. Y libertad sin verdad no es libertad en modo alguno. El paganismo del siglo II vivió bajo este clima moral, frívolo y sumamente cruel. Pero ni siquiera en su época de mayor poder el viejo relativismo aspiró a destruir los conceptos claves del Derecho mediante la perversión de los principios jurídicos. Los clásicos, Cicerón y la Stoa, se encargaron de consolidar la noción de un Derecho natural y ante este freno el relativismo terminó por estrellarse.

Hoy, una concepción mal definida o, mejor dicho, no definida, de libertad, provoca contradicciones como el insulto en boca de seudoliberales y la destrucción paulatina de los principios jurídicos. La confusión sobre qué es “libertad” con mayúsculas y qué configura una licencia irresponsable provoca un dogmatismo violento que balbucea “Hitler”, “Barrabás”, y otras estupideces impropias de un jurista, cuando no se encuentran argumentos sólidos para explicarnos por qué la democracia es buena a veces y por qué no cuando contradice tu postura.

Los seudoliberales no saben definir qué es libertad y renuncian a hablarnos de la verdad, de los principios y del Derecho natural. Prefieren legitimar la dictadura de una minoría que quiere vendernos gato por liebre equiparando instituciones que responden a realidades distintas (matrimonio y unión civil). Señalar la diferencia esencial entre estas dos figuras inmediatamente provoca que los seudoliberales se rasguen las vestiduras y te insulten: “Hitler”, “homofóbico”, “cavernario”, “cucufato”. He aquí una reacción fundamentalista, hipócrita y convenida.

El orden de la libertad es el Derecho. Y el Derecho es un sistema de conceptos definidos. El relativismo tiene estas manifestaciones de hipocresía. Cuando sirve a ciertos fines, se aplica. Cuando no, te insulta. He aquí una noción falsa de libertad que, por intolerante, nos conduce a la anarquía. Y en la anarquía no hay Derecho porque allí, en la oscuridad primitiva, no cabe que exista ninguna responsabilidad. Insisto: no tengan miedo seudoliberales. Vamos a votar.
 
 
*Doctor en derecho 

Obispos católicos le responden a Mario Vargas Llosa


"Más civilidad, señor escritor.
Conferencia Episcopal Peruana

COMUNICADO


La verdad los hará libres (Jn 8,32).


Con motivo del artículo publicado el pasado domingo en un diario de circulación nacional, en el que el Dr. Mario Vargas Llosa califica con adjetivos irrespetuosos a la Conferencia Episcopal Peruana, nos dirigimos a nuestros fieles y a la opinión pública para manifestar lo siguiente:

1. Como personas y como peruanos, los obispos del Perú tenemos el derecho y la libertad de expresar las enseñanzas de la Iglesia a nuestros fieles y a la opinión pública, con el respeto que siempre lo hemos sabido hacer; más aún cuando los temas tienen que ver con la dignidad de la persona y con su fin último que es la salvación, porque solo así se construye una sociedad justa y pacífica.

2. Insultar y ofender a quien respetuosamente manifiesta su propia opinión, en un país donde hay libertad de expresión, solamente porque no se está de acuerdo con sus ideas, no ennoblece a nadie, menos aún cuando en ocasiones como ésta, el Dr. Vargas Llosa, se arroga el derecho de guardián de la conciencia de los otros, asunto que supera su competencia.

3. Dialogar con respeto es democracia verdadera; la intolerancia y el insulto fomentan la violencia de la que ya soportamos abundantes muestras. Fomentar la paz con respeto mutuo y libertad es lo que verdaderamente hace noble a la persona. El Perú al que amamos tiene derecho a ver fortalecida su institucionalidad, el transparente servicio a la verdad y la defensa de la dignidad de las personas."

Lima, 22 de abril de 2014"

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